MINISTERIOS LAICALES INSTITUIDOS PARA MUJERES

El pasado 10 de enero de 2021, fiesta del Bautismo del Señor, el Papa Francisco firmó una carta apostólica en forma de “motu proprio”, titulada Spiritus Domini (El Espíritu del Señor), que, como es tradición, son las primeras palabras en latín con las que comienza la carta. “Motu proprio” significa que el Papa, por iniciativa propia modifica una ley del Código de Derecho Canónico, cosa que puede hacer por ser el legislador supremo.

En este caso, el Papa Francisco hace una modificación al canon 230 § 1, el cual dice que la institución de los ministerios laicales del lectorado y acolitado se reserva a los varones laicos. Quitando la palabra “varones”, estos ministerios quedan abiertos a todos los laicos sin distinción de sexo. Ahora bien, esta reforma no es sólo una cuestión meramente legislativa, sino que responde a la esencia de la Iglesia, como aquella que hace extensiva el servicio de Cristo: la Iglesia es en sí misma ministerial. Este servicio de los laicos nace del sacramento del Bautismo y de la Confirmación, y en este caso, al ser “instituido”, se convierte en un ministerio reconocido públicamente, instituido por la Iglesia a través de un rito litúrgico (que no significa que sea un sacramento), que implica un mandato del obispo y estabilidad para servir a la comunidad.

En la práctica, las mujeres ya realizaban estos servicios, pero era necesario y oportuno que fueran instituidos, porque “esto da lugar también a que las mujeres tengan una incidencia real y efectiva en la organización, en las decisiones más importantes y en la guía de las comunidades, pero sin dejar de hacerlo con el estilo propio de su impronta femenina” (Querida Amazonía, 103).

Sin duda esto será un gran reto para nuestra Dimensión Episcopal de Ministerios Laicales, además de que ayudará a activar un “Plan para erradicar el clericalismo”, pues aunque de hecho los ministerios laicales instituidos de lectorado y acolitado se podían dar a los varones laicos, en muy pocas diócesis se ha realizado esto; nos hemos contentado con los ministerios laicales reconocidos, a nivel local, para los laicos (p.e. los ministros extraordinarios de la comunión), pero sin institución; y hemos reservado la institución con rito litúrgico solamente a los candidatos al sacerdocio y al diaconado permanente, empobreciendo, de esta manera, toda la riqueza ministerial de los laicos.

Además de trabajar en el Decreto que la Conferencia episcopal mexicana deberá emitir sobre los criterios adecuados para el discernimiento y la prepación de los candidatos y candidatas a los ministerios laicales, hemos de trabajar en la sensibilización de una eclesiología ministerial en todas nuestras Dimensiones episcopales: desde la pastoral vocacional, que ha avanzado en la comprensión de la cultura vocacional, promoviendo también la vocación laical, hasta la pastoral presbiteral, profundizando en la identidad del presbitero como un servidor de la comunidad, que necesita de los laicos para cumlplir su misión; pasando también por la formación inicial de los seminaristas, religiosos, religiosas y candidatos al diaconado permanente, para que desde ese primer momento de formación sean agentes de unidad en la diversidad de los carismas y dones que el Espiritu Santo suscita en su Iglesia.

Sigamos pidiendo  a nuestro Señor Jesucristo el don de la conversión personal y pastoral, para poder responder al llamado que nos hace, de ser discípulos misioneros que comparten la alegría del Evangelio a todos los hombres y mujeres del mundo.

Para acceder al motu propio, así como a la carta dirigida al Cardenal Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, entra a este link:

MOTU PROPRIO SPIRITUS DOMINI

CARTA AL CARDENAL LADARIA

13 de enero de 2021.

P. Octavio Pérez Ramírez.

Secretario Ejecutivo de la CEVyM.

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