JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA

En la Jornada de la Vida Consagrada, que se celebrará el próximo martes 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, alabaremos y daremos gracias a nuestro Padre Dios por la multiplicidad de carismas con los que ha enriquecido a la Iglesia.

Los Obispos de México queremos manifestar a cada una y a cada uno de los consagrados de nuestro país nuestra cercanía ante la emergencia sanitaria que estamos padeciendo por la pandemia. La Vida Consagrada no ha estado exenta de desconcierto, contagios, fallecimientos, dificultades humanas y económicas, temores… Reconocemos su fidelidad probada en el sufrimiento, su valentía, su testimonio sereno, incluso en el dolor o en la incertidumbre, y su cuidado y cercanía con los marginados, su servicio a costo de la vida. ¡Gracias, hermanas y hermanos consagrados! Ustedes, que están a lo largo y ancho del país, hacen presente el Evangelio de la vida, la alegría que brota del seguimiento de Jesús. Ustedes, al sintonizar con nuestro pueblos y sumarse a la respuesta de sus Iglesias particulares ante la enfermedad, pérdida de trabajos, carencias económicas, fallecimientos, desconcierto, están generando esperanza.

Y no podía ser de otra manera, pues los carismas de la Vida Consagrada han nacido, por una gracia del Espíritu Santo, en el corazón de las fundadoras y fundadores, quienes, desde algún aspecto del misterio de Cristo, dan respuesta a situaciones adversas y a necesidades de la Iglesia y de la sociedad. Los carismas tienen un potencial de vida, que no les permite replegarse, como la mujer encorvada del Evangelio, y llorar sobre sí mismos, o cerrar los ojos ante el dolor, el sufrimiento, la pobreza de tantos hombres y mujeres, de tantos pueblos y comunidades, que han sido arrasados por el virus que está destruyendo vidas, salud, proyectos, familias, sueños…

¿Acaso la situación que estamos padeciendo, no es una nueva llamada del Espíritu a desplegar las inmensas potencialidades que los carismas tienen? Para responder a los signos de los tiempos, se requiere la creatividad, que procede del Espíritu para bien de la Iglesia. El Papa san Juan Pablo II invitaba a imitar la creatividad de los fundadores con una fidelidad madura que tuviera en cuenta las interpelaciones de los signos de los tiempos: “Los fundadores han sabido encarnar en su tiempo con coraje y santidad el mensaje evangélico. Es necesario que, fieles al soplo del Espíritu, sus hijos espirituales continúen en el tiempo este testimonio, imitando su creatividad con una madura fidelidad al carisma de los orígenes, en constante escucha de las exigencias del momento presente” (27-X-1993). Y en Vita Consecrata habla de la fidelidad creativa (nº 37), señalando que cada forma de vida consagrada genera una espiritualidad peculiar que debe ser vivida con dinamismo y creatividad (nº 93). Los fundadores y las fundadoras fueron auténticos profetas que, fieles al Espíritu, se abrieron a los signos de los tiempos y a los desafíos que les tocó vivir en fidelidad creativa.

Ahora, en esta emergencia sanitaria, estamos ante una nueva llamada del Espíritu, iluminada por san José, esposo de María, en el año que el Papa Francisco ha querido que se le dedique con motivo del 150º aniversario de su proclamación como Protector de la Iglesia universal.

El Papa presenta en Patris corde, entre otros aspectos, a san José como padre de la “valentía creativa”, sobre todo cuando surgen dificultades, como el tiempo que estamos viviendo. “Cuando nos enfrentamos a un problema, podemos detenernos y bajar los brazos, o podemos ingeniárnoslas de alguna manera”. Más adelante, afirma: “El cielo intervino confiando en la valentía creadora de este hombre, que cuando llegó a Belén y no encontró un lugar donde María pudiera dar a luz, se instaló en un establo y lo arregló hasta convertirlo en un lugar lo más acogedor posible para el Hijo de Dios que venía al mundo (cf. Lc 2, 6-7). Ante el peligro inminente de Herodes, que quería matar al Niño, José fue alertado una vez más en un sueño para protegerlo, y en medio de la noche organizó la huida a Egipto (cf. Mt 2, 13-14)”.

 

“Incluso nuestra vida parece a veces que está en manos de fuerzas superiores, pero el Evangelio nos dice que Dios siempre logra salvar lo que es importante, con la condición de que tengamos la misma valentía creativa del carpintero de Nazaret, que sabía transformar un problema en una oportunidad, anteponiendo siempre la confianza en la Providencia. Si a veces pareciera que Dios no nos ayuda, no significa que nos haya abandonado, sino que confía en nosotros, en lo que podemos planear, inventar, encontrar”.

Más adelante, el Papa Francisco pone otro ejemplo de “valentía creativa”: los amigos del paralítico que, para presentarlo a Jesús, lo bajaron del techo (cf. Lc 5, 17-26). La dificultad no detuvo la audacia de esos amigos, convencidos de que Jesús podía curar al enfermo, y así, subieron a lo alto de la casa y lo hicieron bajar en la camilla a través de las tejas, y lo colocaron frente a Jesús, quien reconoció la “fe creativa” con la que esos hombres trataron de llevarle a su amigo enfermo (cf nº 5).

Así pues, ante la pandemia que nos está golpeando, tenemos el ejemplo de san José, “el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta, un intercesor, un apoyo y un guía en tiempos de dificultad. San José nos recuerda que todos los que están aparentemente ocultos o en «segunda línea» tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación” (Introducción).

Hermanas y hermanos de la Vida Consagrada, la Iglesia tiene necesidad de su “fidelidad y valentía creativas”, como san José. Desplieguen la potencialidad de sus carismas al servicio del Pueblo de Dios, agobiado por la pandemia y sus consecuencias.

Esta Jornada nos ayuda a acoger y agradecer el don de la Vida Consagrada en sus diversas formas y carismas, testimonio de la Misericordia de Dios.

+ Julio C. Salcedo Aquino, m.j.

Obispo de Tlaxcala

Responsable de la Dimensión Episcopal para la Vida Consagrada

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